Ocurre a veces que el Corazón y la amistad nos llevan a darnos cuenta de que entre cofrades, entre hermanos, es mucho más lo que nos une que lo que nos desune. A los de aquí y a los de allá, a los del norte y a los del sur, a los que visten su alma de morado o a los que lo hacen del azul cielo cinco veces centenario.
Ocurre que las almas entienden de colores para pintar los sueños, para mezclarlos en la paleta de las ilusiones y dejarlos caer en desordenada armonía sobre un lienzo en el que cabemos todos. Todos por igual, y todos diferentes. Todos en el mismo barco y cada uno con su red, con su alma y con su color.
Ocurre que a veces sin esperarlo, sin pedirlo, sin imaginarlo, nos encontramos con personas a quienes les abres tu casa y entran en ella con toda la ilusión y con todo el respeto, con las ganas de compartir, de entregarse a fondo perdido sin pedir nada. Y entonces sus imágenes pasan a ser las tuyas, y los Cristos y las Vírgenes pasan a hacerse de carne y no de madera, y se produce el milagro cotidiano, el que no necesita de procesiones ni parafernalias: la fe nuestra de todos los días, el trabajo, la pasión que hacemos todo el año. Y eso es lo que queremos compartir en este espacio de tres, en este espacio de todos.
Siempre ocurren cosas: buenas o malas, lejanas o cercanas, feas o bonitas, rutinarias o extraordinarias, sagradas o profanas. Nos movemos. Cambiamos. Evolucionamos. Nos reinventamos mil veces para volver al mismo punto de partida. Si la excusa es un teclado y una vía atípica de comunicación entre cofrades y sentimientos, da igual. Cada vez más juntos, como si fuésemos una misma cosa. Nos gusta el título: TODOS A UNA. Añadimos un subtitulo: COMO UNO SOLO
Ocurre que las almas entienden de colores para pintar los sueños, para mezclarlos en la paleta de las ilusiones y dejarlos caer en desordenada armonía sobre un lienzo en el que cabemos todos. Todos por igual, y todos diferentes. Todos en el mismo barco y cada uno con su red, con su alma y con su color.
Ocurre que a veces sin esperarlo, sin pedirlo, sin imaginarlo, nos encontramos con personas a quienes les abres tu casa y entran en ella con toda la ilusión y con todo el respeto, con las ganas de compartir, de entregarse a fondo perdido sin pedir nada. Y entonces sus imágenes pasan a ser las tuyas, y los Cristos y las Vírgenes pasan a hacerse de carne y no de madera, y se produce el milagro cotidiano, el que no necesita de procesiones ni parafernalias: la fe nuestra de todos los días, el trabajo, la pasión que hacemos todo el año. Y eso es lo que queremos compartir en este espacio de tres, en este espacio de todos.
Siempre ocurren cosas: buenas o malas, lejanas o cercanas, feas o bonitas, rutinarias o extraordinarias, sagradas o profanas. Nos movemos. Cambiamos. Evolucionamos. Nos reinventamos mil veces para volver al mismo punto de partida. Si la excusa es un teclado y una vía atípica de comunicación entre cofrades y sentimientos, da igual. Cada vez más juntos, como si fuésemos una misma cosa. Nos gusta el título: TODOS A UNA. Añadimos un subtitulo: COMO UNO SOLO
Los Tres.